Reseña | Animal Crossing: New Horizons

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La entrañable franquicia de Nintendo está de vuelta con una entrega que logra cautivar desde los primeros segundos e invita a quedarse en su mundo tanto como sea posible.

Al igual que la literatura, el teatro y el cine, los videojuegos tienen como uno de sus principales atractivos permitir que las personas se desconecten del mundo real por algunos instantes. En tiempos como los que actualmente atraviesa la humanidad, donde una terrible pandemia tiene a millones de personas obligadas a permanecer el mayor tiempo posible dentro de sus hogares y distanciados de otros individuos, dicha característica cobra una importancia muy grande.

Pero a veces, lejos de querer convertirnos en soldados que deben acabar con hordas de demonios o vivir aventuras totalmente alejadas de la realidad, lo que necesitamos es un juego que simplemente nos brinde la libertad de crear nuestro pueblo de ensueño; todo esto, coronado con una presentación visual sumamente atractiva, mecánicas relajantes y personajes entrañables.

Es precisamente lo anterior lo que ha ofrecido por casi dos décadas la franquicia Animal Crossing, que desde su exitosa entrega New Leaf (2012) para Nintendo 3DS había mantenido a sus fans a la espera de un nuevo título principal, pues hasta hace poco habían tenido que conformarse con un par de spin offs y un juego para dispositivos móviles que si bien mantiene algunas de las mecánicas esenciales de la serie, no deja de sentirse como una experiencia limitada.

Animal Crossing New Horizons

Por fortuna, la sed por un título hecho y derecho de esta querida saga creada por Katsuya Eguchi en 2001 finalmente quedó saciada el pasado 20 de marzo cuando Animal Crossing: New Horizons arribó a Nintendo Switch, trayendo consigo todo aquello que deseábamos y añadiendo algunos extras que combinados dan como resultado la que bien podría considerarse como su mejor entrega hasta la fecha, aunque ello no significa que está exenta de algunos detalles negativos.

Antes de adentrarme de lleno en esta reseña, me gustaría señalar que es complicado abordarlo por completo debido a su naturaleza, pues a diferencia de otros títulos que claramente tienen un principio y un final, en este caso se trata de algo diseñado para disfrutarse por un periodo indefinido de tiempo; sin embargo, trataré de enfocarme y abarcar tantos aspectos como sea posible.

Explorando nuevos horizontes un día a la vez

Mudarse a una isla desierta para empezar una nueva vida desde cero es probablemente algo con lo que todas las personas hemos fantaseado en algún momento de nuestras vidas. Y es que, no podrás negar lo atractivo que suena ese plan: naturaleza, paz, aire limpio, aguas cristalinas y un estilo de vida totalmente alejado del estrés al que estamos expuestos día con día.

Siendo realistas eso es algo que probablemente jamás ocurrirá; no obstante, en el mundo digital de Animal Crossing sí que es posible, sobre todo cuando a alguien tan ambicioso como Tom Nook se le ocurre la brillante idea de vender paquetes de viaje para que algunos afortunados (o tal vez no tanto) aventureros de espíritu libre entre los que se encuentra nuestro personaje, puedan hacer esa fantasía toda una realidad.

Es así como inicia nuestra aventura en New Horizons, en una isla semidesierta donde al comienzo sólo estaremos acompañados de otros dos habitantes además del propio Tom Nook y sus capitalistas aprendices Tommy y Timmy. Nuestra misión, como ya te imaginarás, será ayudar a convertir aquel lugar paradisíaco en un sitio cada vez más atractivo para que nuevos habitantes estén dispuestos a mudarse y convivir con nosotros.

¿Cómo lograremos dicho objetivo? Pues a base de mucha paciencia y constancia, claro. Tal como ha ocurrido en pasadas entregas de la franquicia, nuestra principal actividad radicará en la recolección de recursos como madera, minerales o incluso especies animales que serán necesarios para construir nuevos edificios, fabricar herramientas o ayudar a la apertura de atracciones que día tras día irán dando forma a nuestra isla soñada. Y sí, cuando menciono “días tras día” lo digo en el sentido más literal.

Sé que lo anterior puede sonar algo abrumador, pero lo cierto es que desde los primeros segundos de juego es fácil quedar cautivado con la belleza del entorno y, al menos en mi caso, nació una gran motivación por hacer de ese sitio inhóspito un refugio (mi refugio) donde toda preocupación quede fuera y pudiera sentir gran satisfacción al recorrer todos sus rincones.

Hasta en lo rutinario es posible hallarse con sorpresas

Animal Crossing New Horizons

Si has tenido un acercamiento previo con Animal Crossing, entonces sabrás que se trata de una serie basada enteramente en el cumplimiento de rutinas, como la ya mencionada recolección de recursos o la constante interacción con los otros habitantes de nuestra isla/pueblo/etc. Acciones esenciales que a fin de cuentas nos ayudarán a seguir progresando y también a asegurarnos que las necesidades de todos estén cubiertas.

New Horizons no es la excepción a dicha regla y todos los días te verás realizando una y otra vez las mismas actividades, aunque para esta entrega se decidió implementar un elemento interesante que motiva a cumplir con dichas rutinas y evitar que la monotonía se sienta pesada. 

El elemento al que hago referencia es un sistema de recompensas llamado Nook Miles, que a grandes rasgos consiste en que, cada vez que cumplamos con ciertos objetivos (pescar una cantidad determinada de peces, talar árboles, etc.) recibiremos Nook Miles, que son una especie de créditos que posteriormente podremos intercambiar por boletos para viajar a otras islas (de lo cual hablaré posteriormente), más espacio en nuestro inventario u objetos decorativos, cosméticos.

Los objetivos que formen parte del programa Nook Miles pueden consultarse en el Nook Phone que se nos entregará al inicio del juego, mismo que está equipado con varias aplicaciones que nos serán de utilidad a lo largo de nuestras sesiones. Por ejemplo, hay una app para averiguar qué materiales necesitamos para fabricar ciertos objetos, otra para llevar un inventario de las especies de peces e insectos que atrapemos y una para crear diseños que posteriormente podemos usar como cuadros decorativos o en nuestra ropa.

Pero las Nook Miles no son el único incentivo que ofrece Animal Crossing: New Horizons para salir y completar actividades. El juego por sí mismo logra invitarnos a explorar diariamente cada rincón de nuestra isla pues uno no sabe con las sorpresas que podría encontrarse; ya sea un regalo flotando en un globo por los aires, una lluvia de estrellas fugaces al anochecer, Gulliver dormido a la orilla del mar o alguno de los otros animales cantando o haciendo ejercicio; cada día hay algún detalle por el que vale la pena regresar a ese bello mundo.

Entiendo perfectamente que esta clase de experiencias pueden no resultar nada atractivas para ciertas personas y que el ritmo tan lento también pudiera alejar a los curiosos que quisieron darle una oportunidad sin previa experiencia, pero para alguien como yo que disfruta de esa calma, es un deleite absoluto dedicar un par de horas al día para completar tantas acciones como sean posibles. La emoción al atrapar una nueva especie de insecto o pez, o encontrar nuevos fósiles e ir completando poco a poco el museo que está disponible resulta más que alentador para continuar con dicha aventura.

La magia está en los detalles más pequeños

Visualmente hablando, Animal Crossing: New Horizons es simple y sencillamente encantador. Nintendo realizó una gran labor en este apartado y lograron que todos los elementos de la isla y las construcciones que posteriormente pueden realizarse, estén llenas de detalles que les hacen sentir muy vivos.

Igual a como lo ha hecho la compañía en otros de sus juegos exclusivos para Switch (Luigi’s Mansion 3, por ejemplo), se decidió priorizar el apartado gráfico aunque ello significase hacer algunos sacrificios a nivel desempeño. Siendo más claro, se optó que el juego tuviera una resolución de 1080p en dock y 720p en modo portátil, pero corriendo a 30fps, lo cual contrasta con los 60fps de entregas pasadas como la de GameCube o City Folk de Wii.

A opinión personal, esta decisión fue acertada ya que el ritmo del juego no requiere de un mayor framerate para disfrutarse más. En cambio, tenemos un mundo definido, con detalles muy sorprendentes de iluminación, efectos, texturas y demás elementos. Realmente llamó mucho mi atención el modo en que se comportan las sombras dependiendo la hora del día o el hecho de que las huellas que dejas en la tierra varían dependiendo si está seca o húmeda por la lluvia.

Animal Crossing New Horizons

Desde The Legend of Zelda: Breath of the Wild, no me había encontrado con otro título que tuviera tanta atención por estos detalles tan minúsculos pero que siempre son dignos de agradecerse pues a fin de cuentas demuestran el cariño puesto en el producto por parte de sus desarrolladores.

Otro aspecto en el que es muy notable el cuidado a los detalles es el diseño de audio. Sin ánimos de exagerar, tanto la música como los efectos de sonido en Animal Crossing: New Horizons son todo un deleite al oído.

En cuanto a la banda sonora se refiere, basta con escuchar las primeras notas del tema principal que se oye durante la pantalla de título para sentirte totalmente inmerso en ese ambiente isleño y ausente de toda clase de problemas. Para nada me considero un experto en música, pero sí un amante de ella y no pude evitar enamorarme de ese tema al instante; es increíble lo que una trompeta, una guitarra acústica y unas percusiones son capaces de lograr y provocar.

Obviamente, las melodías de K. K. Slider no podían estar ausentes y por fortuna hay un catálogo muy amplio de ellas, las cuales pueden adquirirse a cambio de Nook Miles. Ahora que si lo que quieres es escucharlas en directo, el tierno y talentoso personaje puede visitar tu isla al cumplir ciertos requerimientos.

Ahora bien, hablando sobre los efectos auditivos del juego, es también de destacarse la calidad de los mismos. El ruido de las olas al chocar con la playa, la lluvia, el viento soplando entre los árboles, los diferentes sonidos que emiten los insectos; cada uno de esos elementos es perfectamente perceptible y cumplen con su objetivo de hacerte sentir inmerso en ese mundo. Recomiendo ampliamente jugar con audífonos pues aumenta en gran medida la experiencia.

Un paraíso no exento de problemas…

Como lo mencioné al inicio de esta reseña, a pesar de que Animal Crossing: New Horizons bien puede ser considerada como la mejor entrega de la franquicia hasta el momento, no todo es absolutamente perfecto y hay algunos aspectos que creo pudieron haber sido implementados de mejor modo.

Quizá, lo que más puede criticarse del título es su apartado multijugador, pues al menos desde mi punto de vista no termina por convencer. El juego ofrece tres opciones principales de multijugador: en línea, conexión local y en la misma consola. 

La opción online te da la oportunidad viajar a las islas de otros amigos (o que ellos viajen a la tuya) que tengas añadidos en tu consola o bien que te proporcionen un código. Al visitarlos, puedes recorrer sus islas y hacer actividades que no afecten el entorno como pescar, cazar bichos y recoger algunos recursos que se encuentren en el suelo; si deciden agregarte a su lista de “mejores amigos”, entonces puedes hacer otras acciones como talar, picar rocas, plantar árboles, etc. En ambos casos también es posible hablar con los animales que habitan dichas islas y hacer uso de las tiendas.

Animal Crossing New Horizons

Ahora bien, si reúnes a ocho personas en una misma habitación y cada uno posee su propia copia de New Horizons, todos pueden jugar al mismo tiempo en una isla. Las acciones que pueden realizarse en esta opción son las mismas que en el modo online.

Finalmente, está la alternativa de jugar con otros usuarios en una misma consola. El juego da la oportunidad de que hasta ocho personas habiten en la misma isla, pero sólo un máximo de cuatro de esas personas pueden jugar al mismo tiempo. Esta modalidad es quizá la más limitada de todas ya que sólo un jugador líder tiene acceso al inventario y puede ingresar a los edificios mientras que el resto se limita a cazar y pescar… Al menos es posible cambiar de líder.

Como podrás notar, todas las opciones multijugador son en extremo limitadas y realmente no ofrecen algún incentivo para hacer uso de ellas. Si acaso, puede sacársele provecho al online pues cabe la posibilidad de que un amigo tenga frutas que los otros no o que en sus tiendas puedas vender ciertos objetos a un precio más alto que en la de tu isla. Fuera de ello, creo que es una modalidad muy mal aprovechada y demuestra una vez más la poca habilidad por parte de Nintendo para este apartado en sus juegos.

¿Imaginas si se nos hubiera dado la oportunidad de fundar una isla con nuestros amigos vía online? A mí me hubiera encantado poder hacerlo. Otra opción pudo haber sido implementar minijuegos y así darle todavía más variedad al título.

Otra cuestión que considero criticable de Animal Crossing: New Horizons es la durabilidad de las herramientas básicas, ya que luego de algunos usos se rompen y es necesario volver a construir nuevas. Está bien, lo entiendo, en el mundo real también se van desgastando con el uso pero ¿realmente era necesario copiar dicha característica? Al igual que en New Leaf, en esta entrega también es posible crear herramientas doradas sólo que a diferencia del juego de 3DS éstas igual se rompen después de cierto uso, lo cual carece de todo sentido.

  • Apartado visual sumamente cuidado y lleno de detalles
  • Diseño de audio impresionante
  • Mecánicas de juego sólidas
  • Sistema de recompensas que invita cumplir tareas diarias
  • Nivel de personalización muy amplio
  • Futuro prometedor por medio de actualizaciones y eventos especiales
minus
  • Multijugador limitado y poco llamativo
  • Sistema de degradación de herramientas que bien pudo no incluirse
Veredicto
9.0
10
Una fantástica aventura que apenas comienza

Reseña | Animal Crossing: New Horizons

Lo dije y lo vuelvo a repetir: reseñar un juego como Animal Crossing: New Horizons es complicado por el hecho de estar pensada como una experiencia a largo (muy largo) plazo y con apenas varios días en el juego uno siente que aún queda mucho por descubrir. Vamos, ni siquiera me ha tocado presenciar un cambio de estación o un evento de temporada.

A pesar de lo anterior y tomando en cuenta todo lo que he explorado hasta el momento, puedo constatar que se trata de un título encantador desde sus primeros segundos y con un tremendo gancho que invita a progresar cada día un poco más. La calificación que he decidido dar al juego está basada en lo anterior, pero es preciso aclarar que en algún momento esta reseña recibirá una actualización y por ende el veredicto podría modificarse.

Hasta ahora, mi isla está habitada por cinco animalitos y me provoca mucha emoción todo lo que falta por hacer y por ver. Con los primeros eventos de temporada a la puerta (con motivo de Pascua y el Día de la Tierra), también llegarán las primeras muestras de lo que Nintendo tiene planeado para mantener actualizado y en constante cambio a este bello mundo virtual; y eso es algo que definitivamente me interesa descubrir.

Pocas son las cosas que pueden criticarse de esta entrega y muchas son las que merecen aplaudirse. Si aún no te has decidido a empezar tu propia aventura en esta isla, no lo dudes más; ten por seguro que te espera algo maravilloso y cuya existencia se agradece en tiempos tan llenos de incertidumbre como el actual.

Animal Crossing New Horizons

Amo la música, los videojuegos, comer, dormir y a Batman.

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