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Majora’s Mask: Así es como algunas personas enfrentarían sus últimas 72 horas de vida

A 20 años de su lanzamiento, preguntamos a varias personas qué harían y cómo reaccionarían si el mundo fuera a acabarse en sólo tres días.

27 de abril probablemente sea una fecha como cualquier otra para la mayoría de las personas; sin embargo, para los fans de The Legend of Zelda –entre los cuales por supuesto me incluyo– es una con muy especial significado pues fue justo ese día, en el año 2000, que el mundo pudo disfrutar por primera vez en sus Nintendo 64 de The Legend of Zelda: Majora’s Mask, juego que estaba destinado a convertirse en uno de los más queridos de toda la saga en gran parte debido a lo peculiar, por no decir oscura, de su narrativa.

Este 2020, el 27 de abril cobra una relevancia mayor ya que se cumplen exactamente dos décadas del lanzamiento de esta secuela directa de TLOZ: Ocarina of Time. Así es, 20 años desde que viajamos por primera vez a la extraña y apocalíptica Termina con la misión de recuperar una máscara maldita, y a la vez salvar a sus habitantes de un terrible destino que les depara: Ser borrados de toda existencia a causa de una luna que se estrellará contra su hogar en un lapso de 72 horas.

Majora's Mask

Tres días… ¿Te has puesto a pensar alguna vez qué harías si la Tierra estuviera condenada a desaparecer en ese lapso? Estoy seguro que en algún momento de cavilación has llegado a plantearte todo lo que tendrías ganas de hacer hacer si sólo te quedase un día de vida. ¿Pero tres días? Eso cambia por completo todo, pues es un periodo bastante prolongado que da oportunidad a realizar una buena cantidad de acciones.

Así mismo, nuestra forma de reaccionar al saber que todo lo que conocemos dejará de existir en 72 horas probablemente no sería la misma a si nos enteráramos que nos quedan sólo 24. En un día tendríamos que pasar de la tristeza al miedo y luego a la resignación lo más pronto posible; sin embargo, al tener tres días lo más probable es que experimentemos dichas emociones una y otra vez, algunas en mayor medida que otras, dependiendo de nuestras personalidades.

Resulta muy interesante cómo en Majora’s Mask, se ilustra dicha situación a través de las historias paralelas a la trama principal del juego, es decir, las de los NPCs. Mediante estos personajes, Eiji Aonuma, Yoshiaki Koizumi y el resto de las personas involucradas en la creación de la parte narrativa de este título, logran plantear diversos escenarios de reacción ante el fatídico destino que le aguarda a Termina. Tomemos por ejemplo a las Rosa Sisters, bailarinas quienes a pesar de que el mundo llegará a su fin, se esmeran por aprender una coreografía para presentarla en un festival que ni siquiera se llevará a cabo; por otra parte, tenemos a Cremia, dueña del Rancho Romani, quien en la noche del tercer día y a sabiendas que todo está por llegar a su fin, deja a su hermana menor beber una leche especial que sólo los adultos pueden beber, además de que le permite dormir junto a ella esa noche y así esperar a su lado que todo termine.

Todos esos escenarios hicieron que surgiera en mí el deseo de saber qué es lo que harían algunas personas si nuestros días sobre este planeta estuvieran contados, por lo que decidí plantear esa pregunta a varias amistades. Aunque la mayoría coincidieron en diversos puntos, no deja de ser interesante conocer sus opiniones y descubrir su visión ante tal planteamiento.

Majora's Mask

Rubén, 30 años

Le he dedicado tiempo a pensar esto en muchas ocasiones. Ha sido una constante en mi vida concebir, casi por hecho, que habrá un fin de los tiempos.

Una lectura desde el punto de vista científico-social, me lleva a decir que las condiciones para que ocurra dicho escenario están sobre la mesa: tenemos un sistema económico colapsado, una sociedad harta y también está el factor ambiental. Si uno considera esto, la reacción o es de pánico o de cierta paz porque uno comprende que este final le viene bien al planeta. Ya vimos los efectos en pocos días, a la naturaleza le hace bien nuestra ausencia.

Algo que no considero propio de mí, es ser optimista. Sin embargo, se me hace muy extraño que durante estos últimos meses, me he sentido inclinado a considerar todo esto como una gran oportunidad en muchos aspectos; aunque puede ser que esta reacción sea sólo un mecanismo para que no entre en angustia. Supongamos que es cierto lo del optimismo, entonces, a pesar de que la mayoría de la gente es nefasta y no se puede confiar en nadie, creo que si estamos en un punto donde quedan 72 horas o menos, nos vemos en una necesaria condición (la inminencia de la muerte) de elegir entre entregarnos al pánico absoluto o por fin descubrir la belleza de estar vivos.

Entonces: pies sobre la tierra, nada qué hacer sino vivir 72 horas, con gratitud.

Karina, 27 años

Qué pregunta tan difícil. Quizá, mi primera reacción sería el llanto y pensar en mis seres queridos. No me gusta llamar por teléfono, pero tal vez en esa ocasión lo haría… también me gustaría hacer un viaje exprés a un lugar cercano; atreverme a hacer algo que no pude por cobardía o porque quería ahorrar. Coger jajaja.

Abrazaría a mi madre, le diría cuánto la amo y le agradecería por todo. Tal vez la llevaría a un lugar al que ella quisiera, pero sí, primero me iría yo sola. Ojalá que digan en las conferencias de López-Gatell que sólo nos quedan 72 horas de vida. Ya me gustó el plan.

Diego, 33 años

Al mundo le quedan 72 horas para dejar de existir, ¿qué haría yo?

Como no quiero caer en clichés, tal vez no haría nada extravagante o de plano imposible, ya que muchas veces la gente dice que haría algo que no se hubiera atrevido, como aventarse en paracaídas.

Lo que haría es que, desde el momento en que me entere que quedan 72 horas, como primera instancia sería ver o llamar a mis seres queridos y expresarles mis sentimientos -algo que creo que todos haríamos-. Mi gran punto divertido sería ir con la gente que odio a partirles sus horrendos rostros porque sería la única vez que podría hacerlo sin consecuencias graves. También compraría cosas caras que nunca podría pagar pero no importaría porque, ya sabes, el fin del mundo. Igual jugaría mis videojuegos favoritos aunque sea unos minutos nada más para recordarlos una última vez.

Tal vez soy un poco aburrido, pero creo es algo realista de lo que haría en mis últimos tres días de vida.

Sergio, 33 años

Dividiría el tiempo restante entre las personas queridas con las que me gustaría pasar el tiempo, dejando al final aquellas junto a las que quisiera morir.

Mi reacción, en esta realidad, sería de miedo, por pensar en cómo podrían actuar las personas. En otra realidad, quizá, de alegría, por haber podido decidir cómo pasar los últimos momentos.

César, 27 años

Gran pregunta. A ver, veamos…

Mi reacción iría desde la alarma total cuando me entere hasta la resignación en cuanto sepa que ya no hay manera de cambiar las cosas. Por lo tanto, buscaría repartir mi tiempo en las siguientes actividades:

  • Bañarme, relajarme, meditar y dormir: 24 horas
  • Comer, convivir y pasar tiempo con mi familia: 10 horas
  • Ponerme una megapeda de despedida con mis amigos: 10 horas
  • Echar patrulla y estar a solas con mi novia: 10 horas
  • Escuchar música, leer, ver fotos y escribir mi despedida: 10 horas
  • Viajar en bici a Teotihuacán desde mi casa y ahí esperar el fin en silencio: 8 horas
Amellalli, 26 años

Saldría corriendo de mi casa a la calle, visitaría a mi familia y… no sé, iría a mis lugares favoritos de la ciudad.

Viviana, 29 años

Creo que lo más normal sería reaccionar con miedo, y mi primera acción sería reunir a mi familia para pasar con ellos esas últimas horas.

José Luis, 29 años

Intentaría ver a mis amigos más cercanos y luego estar con mi familia las últimas horas. Mi reacción seguro sería de mucho miedo.

Óscar, 30 años

¿Entregarme al pánico es una opción?

Es algo interesante… La verdad me daría algo de miedo por la gente enloqueciendo, así que mi primer punto sería buscar un lugar seguro donde llevar a mi familia.

Tal vez le escribiría a todos mis amigos y conocidos, si lo permite la red. Aprovecharía para hacer las preguntas que algunas personas no me respondieron en su momento, a ver si en esa situación sí lo hacen.

Y pues… supervivencia. No sé si me deprimiría o tomaría un rol de tomar acciones.

Juan, 29 años

72 horas…

Creo que el primer día disfrutaría con mis amigos, el segundo lo ocuparía para visitar lugares que me gustan y el tercero de plano lo pasaría con mi familia.

Al principio, lo más seguro es que tendría miedo, frustración y tristeza porque cuentas con tan poco tiempo. Por eso, el segundo día lo tomaría como para resignarme mientras disfruto de esos lugares que me gustaron.

Jonathan, 33 años

Tendría que asegurarme de hacer cosas que no he podido hacer en mi vida por miedo. Le diría mis sentimientos a mi crush, le diría a mi familia cuánto la amo, procuraría hacer lo posible por ser feliz esos tres días.

Reconciliarme con papá, agradecer a mi abuela… cosas así.

– – – – – – –

Personalmente, si sólo tuviera tres días de existencia, no sé si cambiaría demasiado mi rutina a como es hoy en día. Afortunadamente, he hecho muchas cosas que, al menos a estas alturas, me permitirían irme sin un sentimiento de culpa o de vacío por haber algo que nunca me atreví a hacer.

¿Y tú? ¿Qué harías si todo lo que conocemos tuviera las horas contadas? No sabemos cuándo vaya a ocurrir, pero es un hecho que algún día todo en cuando conocemos habrá de enfrentar un terrible destino, así que vale la pena comenzar a eliminar pendientes de nuestra lista y así estar preparados para cuando ello ocurra.

Majora's Mask

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