Reseña | High Score: El origen de los videojuegos hecho documental

High Score
El inicio de los videojuegos narrado a través de conmovedoras historias, narradores sin igual y algunos temas inconexos.

Llevar a cabo un documental de videojuegos es una tarea mucho más complicada de lo que parece. Más aún en una industria que está en constante evolución, con géneros y creadores tan diversos como las estrellas e infinitas maneras de abordar un solo tema. Pero para France Costel, Melissa Wood y el resto del equipo perteneciente a la productora Great Big Story, había una gran oportunidad para presentar las historias detrás de nuestro pasatiempo preferido.

Así que después de definir un periodo concreto, así enfocarse en anécdotas personales contadas por los propios desarrolladores, nació una de las series de investigación trasmitidas vía Netflix: High Score.

¿Es acaso este proyecto una de las propuestas más interesantes del servicio de streaming? ¿O las ideas de sus realizadores se quedaron cortas, al pasar del guion a la pantalla?

Para conocer las respuestas, presiona START y adéntrate en nuestra reseña.

Un hobby que viajó desde las universidades al hogar

High Score

Al momento de producir un documental, es fácil caer en la trampa de sobreextenderse para abarcar un tema. Afortunadamente en el caso de High Score esto no es así, ya que el equipo creativo decidió enfocarse en narrar los inicios de este medio. De manera particular se centraron en la segunda generación de consolas (y un poco de la tercera) en particular desde mediados de los años ochenta hasta inicios de los noventa.

La respuesta del por qué eligieron ese periodo, va más allá de apuntar a los videojugadores de 20 a 35 años. Considero que el motivo principal fue abordar los años en que la industria dejó de ser una curiosidad o proyecto escolar, para convertirse en un negocio que tomó al mundo por sorpresa y sobrevivió a sus primeras crisis.

La razón por la cual considero esta delimitación un acierto, es que en cada uno de los seis episodios se me explicó con claridad cómo los pioneros diseñaron sus experiencias interactivas casi desde cero. También agradezco que se hayan mencionado las numerosas inspiraciones para los títulos clásicos, muchas de las cuales partieron de otras formas de entretenimiento: caricaturas como Popeye, películas de serie B como Big Trouble in Little China, juegos de mesa como Dungeon’s & Dragons y hasta alimentos como la pizza.

Ahora bien, aún dentro de un transcurso de tiempo muy bien definido para su abordaje se tiene una enorme variedad de entregas y un millón de historias: ¿Cuáles aparecieron en pantalla y cuáles se dejaron de lado? Esta es una cuestión que Costel y su staff trataron de resolver en los capítulos de aproximadamente 45 minutos, teniendo éxito en algunos pero también mostrando ciertas omisiones.

Entre joyas en el escenario…

High Score

Dentro de High Score no faltaron menciones a las épicas aventuras y las carismáticas mascotas que pusieron a empresas como Atari, SEGA, Nintendo, Electronic Arts y a la ahora Square Enix en el mundo de los negocios. Asimismo, los veteranos quienes moldearon la infancia de niños y niñas en los ochenta y noventa tuvieron su respectivo lugar dentro de los reflectores.

Un elemento que agradecí en esta producción de investigación, fueron las interesantes anécdotas que los propios creativos narraron y cómo ellos libraron las limitaciones técnicas, las barreras sociales o la carrera contra el tiempo para terminar sus productos.

Algunos ejemplos destacables son el cómo Roberta Williams superó su timidez para completar King’s Quest, así como el trabajo prácticamente artesanal de Hirokazu “Hip” Tanaka que derivó en el diseño de audio de clásicos como Donkey Kong, Super Mario Bros., Metroid y otras joyas de la Gran N.

Todas las historias tienen un valor histórico y sentimental que me recuerdan por qué amo esta industria, así como los motivos para no dejar que su legado se olvide.

…y viejos olvidados

High Score Reseña

Sin embargo, un videojuego que sorprendentemente está ausente en esta primera temporada es Tetris. La obra magna de Alexey Pajitnov tuvo un notorio impacto entre las relaciones sociales, políticas y económicas entre el bloque soviético y el resto del mundo capitalista.

Y si a eso le agregamos su posición como uno de los títulos más vendidos de la historia, quedé un tanto decepcionado cuando en ningún capítulo ni si quiera se le hizo una mención.

Abro un paréntesis para quienes deseen saber más sobre el desarrollo de Tetris, mismo que es contado con maestría por el canal de YouTube Gaming Historian. Su amplia recopilación se datos histórico así como la colaboración de otros artistas y creadores de contenido, constituyen un material que vale la pena mirar varias veces.

Volviendo a High Score también es lamentable la omisión de Dragon Quest en su narrativa, sobre todo en la creación de los JRPG. Si bien es cierto que su popularidad en Occidente no llegaría hasta décadas más tarde, la relevancia al lograr la abstracción de personajes a sprites y la implementación de elementos fantásticos en el género es demasiado importante como para ser ignorada.

Quizás para compensar este problema, en el documental se nos cuentan las hazañas de otro tipo de iconos: aquellos desarrolladores olvidados por el imaginario colectivo, pero cuyas aportaciones son tan importantes como aquellas producidas por las luminarias más reconocidas.

Dándole crédito a héroes desconocidos

Jerry Lawson

Un hecho que pocos desean aceptar dentro de cualquier medio, es que por cada creador afamado hay cientos de talentosos artistas, diseñadores, programadores y profesionales cuyas carreras inician y terminan sin que los conozcamos.

Afortunadamente hoy en día se tienen más recursos para saber quién está detrás de nuestro pasatiempo favorito, pero en décadas pasadas ese no era para nada el caso. Incluso actualmente la información que tenemos a nuestra disposición, es tan sólo la punta del iceberg en cuanto a consulta bibliográfica.

Si alguien me hubiese preguntado quiénes son Jerry Lawson, Rebecca Heineman o Gail Tilden antes de ver High Score, penosamente me hubiese quedado callado por mi ignorancia. Por fortuna el documental hace un muy buen trabajo en hablar de su impacto en la industria, de una manera tan personal que no te queda más que aplaudirles y motivarte a conocer más de su trayectoria.

Con toda la cantidad de interesantes testimoniales existentes en High Score, uno podría pensar que su presentación es casi perfecta. Desgraciadamente la manera en que la productora Great Big Story entrelazó las entrevistas, los datos más importantes y el resto de la narrativa no siempre resultó en un ritmo fluido.

Tópicos que no siempre conectan

Temas

Sin duda alguna, el mayor punto negativo en este proyecto de Netflix es la manera en cómo ciertos temas se insertan en algunos episodios. Cuando esto ocurre la secuencia de hechos presentada al espectador, se ve notoriamente interrumpida y hasta te saca de la inmersión que los realizadores o developers ya habían logrado hasta ese momento.

Un ejemplo está el primer episodio, mismo que tiene como tópico central el auge de las primeras consolas y arcades con títulos como Pong, Pac-Man, Space Invaders, etc. Hasta el momento se hablaba de temas de ingeniería, abstracción de objetos y personajes y el desarrollo de audio, teniendo como principales referentes a Tomohiro Nishikado, Toru Iwatani, Nolan Bushnell, entre otros.

De repente el flujo de la narración se ve interrumpido por la anécdota de Rebecca Heineman, una competidora transgénero y pionera en los esports en los años ochenta, así como posterior cofundadora de estudios como Interplay u Olde Sküül (donde actualmente funge como CEO).

Como espectador quedé un tanto perplejo del por qué se introdujo este testimonial a manera de tangente, para luego volver al tema principal sin algún tipo de correlación.

¿Y esto cómo encaja en la historia?
Rebecca Heineman

Aclaro que no está mal el fragmento de Heineman en sí, pues enfatiza el hecho de que los videojuegos pueden tener un impacto positivo tanto a nivel individual como social.

Y como bien lo muestra la serie de investigación estas experiencias artísticas nos ayudan a encontrar nuestra identidad, brindar una plataforma de expresión para minorías y/o grupos vulnerables o simplemente ayudarnos a contar esa odisea atorada en nuestras cabezas.

En definitiva, este desacierto no es una cuestión de contenido si no de edición y organización. En el caso de la exjugadora profesional y programadora, su anécdota y la de muchos otros pudo haber tenido un espacio en un episodio aparte. Sobre todo para contrarrestar la exposición de la persecución mediática que sufrió este medio a mediados de los años noventa, previo al establecimiento de la clasificación Entertainment Software Rating Board (ESRB).

Afortunadamente, este desacierto no entorpece demasiado el disfrute del resto de High Score. Especialmente cuando tomamos en cuenta sus elementos audiovisuales y secuencias animadas, las cuales ponen en manifiesto sus elevados valores de producción y lo separan de otros programas similares.

Animación para complementar los datos

High Score Reseña

A fin de acompañar los discursos por parte del narrador y las vivencias de los desarrolladores, France Costrel contó con la ayuda de varios animadores y artistas musicales para embellecer la serie. Por una parte contamos con Power Glove —dúo originario de Melbourne y un referente del género synthwave—, para amenizar la apertura de cada programa.

En el caso de las ilustraciones secuenciales, Great Big Story optó por un estilo pixelart precisamente para estar acorde con los videojuegos en 8-bits lanzados en las primeras generaciones de consolas. De hecho las transiciones me recordaron bastante a las dos temporadas de su otro documental The Toys That Made Us, considerando que varios de los juguetes mostrados también estuvieron disponibles en el mercado en los ochenta y noventa.

La adición de las animaciones me pareció bastante acertada, tanto para brindarle cierta ligereza al ritmo y humor a la narrativa. Lo anterior ayuda a que la información exhibida no se sientan tan pesada, manteniendo la atención del espectador a lo largo de más o menos 45 minutos.

Y volviendo al tema del narrador, este proyecto de Netflix cuenta con uno bastante peculiar

Un documental único merece una voz narrativa excepcional

Charles Martinet

Más allá de su reconocimiento mundial como la voz de Mario y otros personajes de Nintendo, Charles Martinet tiene una presencia bastante notoria dentro de los videojuegos, la televisión y el cine. Por lo tanto no es sorpresa que la productora lo haya elegido para ser el narrador de High Score, papel que en mi opinión brinda una mayor cercanía entre la producción y el espectador.

Considero que uno de los factores que hace posible dicha conexión, es el tono cálido y afable con el cual Martinet cuenta los eventos en pantalla. Me recuerda bastante a cuando mis padres solían relatarme historias antes de dormir, una sensación de nostalgia que encaja perfectamente con este documental.

Para quienes son amantes del doblaje la serie cuenta con veteranos del medio como Mario Castañeda, Cynthia Alfonzo, José Luís Orozco, Rubén Trujillo, Carlos Segundo, Arturo Mercado y un largo etcétera. Personalmente preferí escucharlo en su audio original, debido a la importancia que tanto el narrador como los creadores entrevistados representan para un servidor.

Cabe aclarar que si optas por la traducción en español latinoamericano, el audio de los desarrolladores japoneses únicamente estará subtitulado.

  • Las entrevistas a desarrolladores fueron interesantes
  • Charles Martinet fue un gran narrador
  • Las animaciones complementan bien la información
  • Incentiva a conocer a otros creadores menos conocidos
  • Se enfoca en un periodo concreto para abordarlo mejor
  • El lenguaje narrativo es entendible para un amplio público
minus
  • Algunos temas están mal acoplados a la narrativa
  • Faltaron ciertos juegos icónicos
Veredicto
8.5
10
Misión completada, pero el show debe continuar

Reseña | High Score: El origen de los videojuegos hecho documental

En estos tiempos de incertidumbre, caos, ansiedad y escándalos es bueno anécdotas que personas que decidieron luchar arduamente para darle forma a nuestro pasatiempo favorito. Y High Score es mucho más que eso ya que cuenta con interesantes entrevistas, un buen manejo de la información contextual, animaciones y humor para complementar la información presentada, así como un narrador entrañable.

Puede que algunos temas no estén conectados a los tópicos de cada episodio, o que ciertas entregas clave para el inicio de los videojuegos se hayan omitido. Pero ninguno de estos errores le resta demasiado al proyecto de Netflix.

Ojalá que en temas posteriores se aborden temas como la piratería, el surgimiento de estudios independientes y las condiciones laborales, además de las siguientes generaciones y sus títulos más importantes. De esta manera este proyecto de Great Big Story, se consolidará como una de las series documentales más importantes de los últimos años.

(Colaborador en Missing Number)

Entusiasta de videojuegos, anime, cine y juegos de rol. Sígueme en @MekaniDragon_OP

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