Virology | t-Virus: de la ciencia ficción a la vida real

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¿Es posible que los efectos letales y catastróficos del t-Virus puedan ocasionar los mismos efectos en la vida real?

Resident Evil, el juego de zombis por excelencia, es uno de los pocos que se inclina mayormente por la ciencia en lugar de lo sobrenatural para justificar el desarrollo de sus terroríficos monstruos en los entornos que presenta su extensa historia.

Reflexionando sobre el reciente lanzamiento de Resident Evil 3 y el esfuerzo de Capcom por traer a la franquicia a sentimientos y situaciones mucho más realistas en comparación con sus años de origen (y también un poco sobre el conocimiento que hemos adquirido sobre epidemias y virus debido al Coronavirus SARS-Cov-2) creemos que es un buen momento para hablar un poco sobre qué tan real sería una epidemia si algo tan terrorífico como el Tyrant Virus (o como mayormente es conocido, t-Virus) pudiera ser desarrollado en el mundo que conocemos.

Para lograrlo, es preciso hablar en primera instancia acerca de la historia biológica del virus responsable de muchos de los enemigos que enfrentamos en la franquicia.

Los orígenes: la flor que dio vida al virus Progenitor

Como ya se podrá saber, el t-Virus es un derivado del virus Progenitor, mismo que era endémico de una región de África y provenía de forma estable en un tipo de flor (denominado como Stairway of the Sun) que únicamente podía existir en condiciones y regiones aisladas del continente; por ende, no existía en ningún otro lugar del planeta.

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Stairway of the Sun, la planta que da origen al virus Progenitor

Muy pocos organismos podían sobrevivir a la infección con el virus Progenitor y aquellos que lo hacían se convertían en “formas” mucho más poderosas del organismo original, muy probablemente por características genéticas únicas de cada individuo. Este era el virus ideal que buscaban Oswell E. Spencer, Edward Ashford y James Marcus para sus proyectos tanto eugenésicos (para mejorar la humanidad pues) como de armas biológicas; todo bajo la fachada de Umbrella Corporation.

El Progenitor hubiese sido un arma biológica ideal, si no presentara el problema de matar a la gente tan rápido que no permite su dispersión de forma efectiva, así que el trabajo para encontrar una mejor alternativa comenzó con el desarrollo del Tyrant Virus. Tras muchos intentos y fallos el primer éxito llegó cuando Marcus comenzó a experimentar infectando a las sanguijuelas, organismo con el cual el virus mutó su propio material genético y el camino al sueño de Umbrella comenzó a tomar forma. Otros laboratorios de Umbrella crearon mutantes del Progenitor con resultados semejantes, todos llamados t-Virus.

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James Marcus descubrió el poder del t-Virus experimentando en sanguijuelas

Aunque sea por completo ficción, para tratar de entender qué tan real podría ser la epidemia del t-Virus necesitamos repasar y entender primero algunas características reales que epidemiológicamente definen a los virus:

  • Patogenicidad: la capacidad de un agente infeccioso de producir enfermedad en un huésped.
  • Modo de transmisión: cómo se puede transferir el virus de un organismo a otro. Por fluidos durante el acto sexual; por medio de sangre contaminada en jeringas; intercambio de saliva, agua o comida contaminada; por medio de aerosoles producto de estornudos, tos o el habla mismo, o vectores animales como mosquitos.
  • Números reproductivos: nos hablan de la cantidad de individuos que una persona infectada puede contagiar. El número básico reproductivo nos habla de un número potencial en una población por completo susceptible; mientras el número efectivo es el número de infecciones causados en un periodo de tiempo dado.
  • Mortalidad: número de muertos en un lugar y tiempo determinados en relación con el total de la población.
  • Morbilidad: número de enfermos en un lugar y tiempo determinados.

Analizados desde este punto de vista científico, el t-Virus y todas sus cepas estarían entre las peores pesadillas de la OMS: su patogenicidad es de casi 100%, es fácilmente transmisible ya que puede inyectarse, dispersarse por medio de agua, por aire y por contacto con fluidos de otros organismos infectados. Sus números reproductivos (en especial el básico) también serían bastante altos, y las tasas de mortalidad y morbilidad también serían altísimas.

Por si fuera poco, el virus puede transmitirse de forma interespecífica (de una especie a otra) entre mamíferos (humanos, roedores y perros), aves (cuervos), reptiles (cocodrilos), artrópodos (arañas), etc., provocando “enfermedad” en todos. Aunque los efectos que provoca en cada uno y su justificación en los juegos no son correctos científicamente, es decir, que sus efectos tengan que ver con su “complejidad genética” es una justificación inadecuada.

El camino a los incidentes de 1998

El t-Virus sigue el camino natural de una infección por virus: comenzamos con la infección, una vez que el virus llega a su célula objetivo secuestra su maquinaria de replicación de ADN y comienza a multiplicarse, posteriormente vienen los estragos a las células infectadas. En general los virus suelen tener células objetivo muy específicos, por ejemplo, tenemos las que tienen como objetivo el sistema respiratorio (Coronavirus) o algunos otros cuyo objetivo son células del sistema inmune (Virus de Inmunodeficiencia Humana), o los ganglios sensoriales (como herpes simple).

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Por su parte, el t-Virus no parece tener un objetivo en particular y ataca células cerebrales principalmente pero también de la mayoría de los sistemas del organismo. No solo causa necrosis en diversos tejidos, sino que también provoca mutaciones, lo cual consigue convertirlos en armas biológicas mucho más eficientes que los zombis. Aunque el tema de las “mutaciones” de Resident Evil dé para un artículo completo posteriormente.

A nivel epidemiológico lo más sensato es pensar que si el t-Virus existiera, sí tendría consecuencias tan terribles como las que vemos en los primeros juegos de la franquicia, con infecciones saliéndose de control rápidamente y sin una forma clara de detenerlas. Al ser un virus desarrollado en un laboratorio, solo dicho laboratorio (o farmacéutica) tendría los medios (vacunas) para luchar contra él mientras el resto del mundo ni siquiera comenzaría a entender qué es lo que está pasando, cómo se transmite y lo que provoca, así que como arma biológica también sería ideal. Una epidemia rápida sería casi inevitable, y una pandemia sería más que posible dado la variedad de organismos que se pueden infectar y propagar el virus.

Donde la ciencia ficción choca con la realidad es en el daño que provoca a los organismos, que sería demasiado grande para que un organismo con necrosis múltiple fuera un buen vector de transmisión, aunque el hecho de que la propagación se dé por medio de los zombis pareciera no haber sido precisamente el objetivo de Umbrella, resulta siendo un accidente feliz.

Como hemos aprendido durante esta pandemia, el no tomar en serio a un virus desconocido como el SARS-CoV-2, puede tener consecuencias terribles, y la enfermedad COVID-19 puede rápidamente destruir la normalidad de la vida en cuestión de semanas. Ahora, imaginemos lo que está pasando pero con un virus con características epidemiológicas brutalmente peores; Raccoon City no sería la excepción, sino la norma.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

Biólogo con aires de divulgador y videojugador apasionado. ¿Qué mejor forma de hablar de ciencia que usando a los videojuegos de pretexto?

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