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[ M# Picks ] Momentos de los videojuegos que más nos impactaron de niños

El mundo del gaming en nuestra infancia dejó pequeños grandes recuerdos que nunca se irán.

Como niños fuimos muy observadores, aprendiendo de lo que veíamos y experimentando situaciones que nos hacían sentir emociones fuertes. Con los videojuegos no fue distinto, pues fuimos testigos de algunos momentos que nos dejaron realmente impactados y marcaron de alguna manera u otra a nuestro futuro.

Dicen que a los niños de hoy aparentemente ya nada puede asombrarlos, pues con la evolución de los videojuegos a través de la historia (tanto en gráficos como en diseño de personajes) pareciera que creen haber visto todo. Pero, ¿quién dice que no podemos volver a sentir esas emociones o incluso revivirlas por un instante para pasarlas de generación en generación?

Es por eso que esta semana que se celebra el Día del Niño, en Missing Number decidimos conmemorar esas viejas infancias que han quedado atrás, recopilando aquellos momentos de los videojuegos que más nos impactaron; desde esos que nos causaron gran terror hasta giros de tuerca en la historia que en ese entonces parecieron haber sido el inicio de una era.

True Ogre como jefe final – Tekken 3 | Luis

Tekken 3 fue uno de los primeros videojuegos que pude probar de niño, en este caso en su versión arcade. De esas veces que te escapabas a jugar las clásicas “maquinitas”. La mayor parte de los niños prefería jugar The King of Fighters, por lo que el arcade de Tekken 3 siempre estaba vacía y me permitía disfrutar sin la molesta presencia de los demás.

El momento con el que me quedé impactado, fue cuando por primera vez pasaba el modo historia escogiendo a Jin como peleador. Se suponía que Heihachi era el jefe final pero al derrotarlo iniciaba la ultima batalla contra Ogre, el dios luchador de los aztecas. Después de derrotarlo en la primera ronda saltaba una cinemática en la que tomaba el cuerpo y la energía de Heihachi y se transformaba en True Ogre, un monstruo volador escupe fuegos con cuernos, casi imposible de derrotar para mí.

Además, en la cinemática final se puede ver a Jin, quien es atacado, y al pelear con su abuelo Heihachi se transforma en un demonio al igual que Ogre, indicándonos que se convertiría en Devil Jin. Ambos momentos me marcaron de niño pues al ser la primera vez que lograba llegar al final boss, no me esperaba la aparición de esos demonios.

Pelear contra Mike Tyson – Mike Tyson’s Punch-Out! | Alfredo

La llegada del NES a mi casa fue todo un suceso, recuerdo que mi hermano y yo acompañamos a mi papá a comprarlo en un Gigante, tienda de autoservicio en los años noventa. Era el set que traía Super Mario Bros. y Duck Hunt con la pistola, y desde el momento en que lo conectamos al televisor todo cambio.

En aquellos inicios de la década de los noventa, el boxeo en México estaba en todo lo alto en los puños de Julio César Chávez, no nos perdíamos sus peleas ni lo relacionado al boxeo, y fue cuando llegó a mis manos el juego de Mike Tyson’s Punch-Out!. Empezar como contendiente e ir avanzando en tu carrera de boxeador era un sueño hecho realidad para un niño, aunque tenía un buen grado de dificultad, era genial ir avanzando en cada pelea y noquear a todos los rivales que nos ponían en frente.

El momento que más recuerdo, por el tiempo que me tomó alcanzarlo y superarlo, es la pelea final contra el mismísimo Mike Tyson. No fue para nada sencilla, más rápido y fuerte, como en la vida real. Little Mac caía noqueado una y otra vez; Mario contando hasta 10 era frustrante pero nunca voy a olvidar el instante en que cayó por última vez y ver como el conteo llegaba al final sin que se levantara. ¿Cuántos niños pueden decir que noquearon a Mike Tyson? Yo sí.

La primera vez que vi el GameCube y Game Boy Advance | Hugo

Hay dos momentos que de niño me cautivaban y me intrigaban por lo que vendría en un futuro: El primero es la primera vez que vi Pokémon Fire Red. Me dejó perplejo pues, más allá de mi poco entendimiento técnico y que el juego me gustaba, recuerdo que me repetía una y otra vez “¿cómo es que el Game Boy Advance puede correr juegos de SNES?”, y mi lógica me decía que entonces el sucesor de esa consola correría juegos de Nintendo 64. Tal vez esto ahorita suene como algo totalmente normal o insignificante, pero en aquella época ver nuestros juegos de consola casera en una portátil era algo asombroso, además de que era el tiempo donde las mejoras gráficas eran gigantescas.

El segundo momento que para mí resultó muy impactante fue cuando vi The Legend of Zelda: The Wind Waker. La envergadura, el tamaño y la producción del juego para mí eran inmensas y pasaba el tiempo imaginando hasta dónde podía llegar una consola de videojuegos. Como preadolescente de ese tiempo, me impresionaba mucho lo que el futuro nos deparaba a los gamers. Una visión ingenua e inocente pero que siempre he agradecido de tener ya que mi capacidad de sorprenderme es genuina, lo que hace emocionarme fácilmente.

Hoy en día, con los juegos en dispositivos inteligentes y consolas tan poderosas como Xbox One X o Nintendo Switch y su capacidad portátil, es difícil imaginar cuál será el siguiente paso más allá de las mejoras gráficas. Con dispositivos como PlayStation VR, las nuevas corrientes como el stream de videojuegos y el cambio de paradigma de poder jugar en cualquier dispositivo independientemente de si es centrado en gaming o no, hacen que aún queden varias sorpresas tanto para las nuevas generaciones como los que somos de la vieja escuela.

La secuencia de intro en Soul Blade/Edge | Pam

Si bien los juegos de terror son aquellos que construyeron la mayor parte de mi “formación gamer”, y en general de mi manera de apreciar los videojuegos; no puedo negar que hubo otro género que también contribuyó mucho a esa versión pequeña de mí misma que adoraba sentarse por horas frente a la pantalla: los fighting games.

Al lado de mi mejor amigo o algún familiar cercano, disfruté mucho de títulos como The King of Fighters ’97, Tekken 2, Bloody Roar, Street Fighter II, Mortal Kombat (y un largo etcétera), y atesoro cada momento feliz con ellos; pero la joya más preciada de la corona es, sin duda, Soul Blade. El primer título de lo que ahora conocemos como Soul Calibur es uno de los juegos por los que adoraba tener un PlayStation y que despertó esa sed competitiva.

Algo que con el tiempo ha ido diluyéndose e incluso ha desaparecido en muchos casos, es la presencia de esas secuencias de introducción que podíamos ver al iniciar un juego en aquellos tiempos; a través pequeños videos podíamos echar un ojo a lo que nos esperaba y generalmente se acompañaban de una buena pieza musical que ponía ritmo a las cosas. Luego de tantos años, no ha habido una sola vez que reviva el intro de Soul Blade y me sienta emocionada; quizás de vez en cuando todavía disfruto de sesiones aleatorias de karaoke con “The Edge of Soul”, la canción de Suzi Kim que le acompaña.

El final del modo aventura de Super Smash Bros. Brawl | @Diego

Uno de los juegos que tuve la oportunidad de jugar en mi niñez y al cual le tengo un enorme cariño es a Super Smash Bros. Brawl, no solo porque fue el primer título de esta grandiosa serie que tuve la oportunidad de jugar, sino que también fue uno en el que le invertí muchas horas de juego a lado a mi hermano. Y aunque mayoritariamente nos echábamos unos combates en el modo principal, hubo un momento en el que ambos decidimos jugar su modo historia: Subspace Emissary.

Si bien el argumento de este modo es extremadamente sencillo, la manera en como es presentado es sumamente memorable, con secuencias llenas de acción y espectáculo, además que, en lo particular, me volvía loco de la emoción al ver cinemáticas de personajes de la talla de Mario, Kirby, Yoshi, Link, entre otros, compartiendo pantalla con la misión de salvar el mundo, algo que en aquel entonces nunca me imaginé que pasaría en un juego de Nintendo.

Algo que me hizo sentir miedo mientras avanzábamos en el juego fue ver por primera vez al antagonista de la historia, Tabuu, no sólo por su diseño imponente sino que, después de ver cómo transformaba a todos los personajes del juego en trofeos con extrema facilidad, me llegó un sentimiento de frustración porque sentía que no iba a ver manera alguna de enfrentarse a una deidad tan poderosa sin perder en el intento.

Al cabo de algunos días, mi hermano y yo conseguimos llegar al gran laberinto, que es la zona final del Subspace Emissary. Para poder acceder a la sala en donde se encuentra Tabuu, antes se debe vencer a copias malvadas de todos los personajes del juego, además de todos los jefes que nos hayamos encontrado en nuestra aventura, cosa que, aparte de ser nada sencilla, es bastante tardada. Una vez que llegamos a Tabbu, el miedo me volvió a invadir al verlo de nuevo, pero mientras el tema del jefe final sonaba, me armé de valor y nos enfrentamos a él en una de las mejores peleas finales que he vivido en un videojuego. Después de vencerlo, la recompensa fue algo que jamás olvidaré; el tema principal del título, acompañado de un plano lateral en dónde se podía presenciar en toda su gloria a todos los personajes para posteriormente verlos al borde de un acantilado celebrando su victoria. Debo admitir que la primera vez que vi eso se me puso la piel de gallina.

Aunque varias personas critiquen el modo Subspace Emissary, mayoritariamente por su historia, no puedo quejarme de él puesto que me dio uno de los momentos mas impactantes y emotivos que he presenciado en mi vida como videojugador, además de que gracias a este modo, mi sueño de la niñez de ver a mis personajes favoritos de Nintendo unidos en una épica aventura para salvar el mundo se hizo realidad.

Galuf muere heróicamente en Final Fantasy V | Fer

Mi relación con el PlayStation original es bastante especial pues definió no sólo mi infancia, sino también mi adolescencia. Aunque la obtuve años después de su punto más alto en su ciclo de vida (PlayStation 2 ya estaba en el mercado), nunca sentí la necesidad de conseguir la consola más novedosa de la compañía. Ello significó que pude disfrutar todas las joyas de la primera plataforma de Sony sin alguna clase de presión al respecto.

Una de esas grandes entregas fue Final Fantasy V, siendo el primer juego de la saga que experimenté y que aún recuerdo con mucho cariño. Y como dicho RPG era parte de una antología junto al sexto título, el paquete era prácticamente una ganga para el alivio de la cartera de mis padres.

Aunque no sea recordado como uno de los mejores en su franquicia, FFV está lleno de momentos cómicos, emocionantes, dramáticos y trágicos por igual. Uno de ellos es el deceso de Galuf, antigua leyenda y figura paterna del grupo. Luego de ser derrotados por el villano Exdeath y poner en riesgo a su nieta Krile, el veterano guerrero no duda ni un segundo en enfrentarlo.

A pesar de que el antagonista usa su terrible poder para reducir su vida a cero, Galuf jamás retrocede en su lucha por proteger a sus seres queridos. Tal momento realmente me impactó de niño, pues me demostró que una persona puede darlo todo sin importar los riesgos o las consecuencias para lograr sus metas.

El comercial de Pokémon Yellow | Daniel

Era el final de los años noventa y, como muchos niños de aquel tiempo, estaba obsesionado con el anime de Pokémon. Algunos de mis compañeros de la primaria tenían el Pokémon Red/Blue para Game Boy Color y a mí me encantaba verlos jugar, incluso a veces conseguía que me lo prestaran un rato; momentos que disfrutaba mucho ya que mis papás no podían comprarme uno en ese entonces.

Un día estaba en casa de mis abuelos viendo Cartoon Network cuando apareció un comercial que me dejó en shock, era el anuncio de Pokémon Yellow. En él se puede ver a un niño acompañado de Pikachu tendiendo trampas para capturar otros pokémon, narrado con una voz épica que invitaba a atraparlos a todos. El comercial finalizaba mostrando un Game Boy y el cartucho del juego con la imagen de Pikachu. Estaba decidido, debía ser mío, era el juego que siempre había soñado.

No recuerdo cuánto tiempo pasó desde que vi ese anuncio, pero fue el día de mi cumpleaños cuando mis papás me regalaron un Game Boy Color morado con el anhelado cartucho amarillo. Pókemon Yellow es uno de los juegos más significativos que he tenido, aunque por alguna extraña razón nunca volví a jugar otro título de la franquicia.

Ver Marvel vs. Capcom por primera vez | Mike

Imagina el siguiente escenario: Eres un pequeñín de apenas ocho años y vas a la papelería con tu mamá a comprar algunos materiales que te pidieron en la escuela; en dicha papelería hay varios arcades y en uno de ellos ves a tus superhéroes favoritos peleando contra personajes de Street Fighter, Mega Man y otros desconocidos.

El impacto de ver semejantes imágenes fue para mí algo en verdad sorprendente, tanto así que desde ese momento no podía esperar para volver a dicho lugar para observar (y jugar de vez en cuando) eso que resultó ser Marvel vs. Capcom: Clash of Super Heroes.

Los personajes, la música, los combos, los ataques especiales… El juego tenía todo para llamar mi atención y hasta la fecha sigo recordando con gran emoción esas primeras veces que pude verlo en acción. Nunca fui bueno -en mi defensa quiero decir que fue porque nunca lo tuve y obviamente no podía pasar horas en la papelería jugando…-, pero eso no impidió que me volviera gran fan del juego y me hizo amar todavía más los títulos de peleas.

Los cambios generacionales | Víctor

Nada más leer a mis compañeros ya me estoy empezando a sentir como una persona que pronto va a empezar a agarrar a bastonazos a los más jovenes… aunque todavía me falten varios años. Pero cuando lean mi momento impactante (o momentos) tal vez algunos de ustedes vayan a pensar que ya soy esa persona.

Mi primera experiencia de juego fue con un Atari 2600, sí, ese de la palanquita y el botón rojo, donde abundaban esos juegos horribles pero con varias joyas en su catálogo, mi primo antes de dejarme jugar con su Famicom (por algún motivo tenía la versión japonesa) quería que aprendiera primero con el Atari. Ya cuando coordinaba mejor me dio la oportunidad de jugar Super Mario Bros., mi “primer cambio generacional”, y fue algo impactante, música, jugabilidad, gráficos, todo era mejor.

Cuando llegó el SNES, tan solo ver las imágenes de los juegos en Club Nintendo de nuevo tuve ese asombro enorme de lo que el futuro nos traía. Realmente no hacía mucho caso a la competencia de Nintendo durante mi infancia, aunque eso cambió un poco cuando cambiamos a los 32 bits (a la que la Gran N llegó dos años tarde) y la evolución enorme que traía, aunque a diferencia de los 8 y 16 bits, no llegó a nuestros días muy bien, pero en su momento era algo asombroso.

Aunque me sigue generando expectativa, creo que esa magia del cambio generacional se ha perdido actualmente, no lo digo como ese viejito que dice que “en mis tiempos todo era mejor”, sino porque ahora los juegos que salen en el final del ciclo de vida de una consola no son tan drásticamente inferiores a los iniciales del ciclo de la siguiente, y es durante el ciclo de vida de la consola nueva que vamos viendo esa evolución que antes era notoria desde el inicio.

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