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[ M# Picks ] Los juegos que amábamos de niños, y que nunca se fueron

niño
Todos tenemos un juego muy especial que marcó nuestra infancia y hasta la fecha somos capaces de disfrutar como si fuese la primera vez.

Aunque para muchos de nosotros el 30 de abril quizás ya es un día común y corriente, nunca está demás buscar un pretexto para tomar una máquina del tiempo mental y regresar a esos primeros años de nuestra vida gamer.

Hoy, en el Día de los Niños, celebramos nuestra infancia y también a esos títulos que acompañaron los mejores momentos de ella, en una nueva edición de Missing Number Picks. Desde esos viejos platformers de la era del Super Nintendo; esas rítmicas melodías que nos recuerdan a la primera consola de PlayStation; hasta esos viejos pero entretenidos juegos de Microsoft Windows.

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Pero hey, también queremos conocer esos títulos que marcaron sus infancias, así que no olviden comentar con nosotros sus momentos y juegos favoritos.

PaRappa the Rapper | @Pam

La primera consola que tuve en mis manos (o al menos la primera que se llamó “mía” por completo) fue una increíble PlayStation con la que pasé años de tardes interminables, jugando grandes títulos como Resident EvilGran TurismoTekken 2Silent HillSoul BladeTomb Raider III y un interminable etcétera. Recuerdo bien, que durante los primeros días en los que tuve la consola, me dediqué a terminar todos y cada uno de los juegos que venían incluidos en el CD de demos, que por cierto estaba lleno de joyas como Intelligent QubeFighting Force y más.

Pero si hay un juego que destacó sobre los demás fue PaRappa the Rapper; actualmente podría concluir que es el factor nostalgia, y sí, pero pensando en aquellos momentos en los que me sentaba a tomar el control durante horas, aunque hubiese que repetir la misma canción una y otra vez, considero que definitivamente había algo diferente en este sobre cualquier otro. Y es que PaRappa y sus amigos fueron de los primeros culpables detrás de mi acercamiento con los juegos de ritmo y con las experiencias adictivas.

Lo primero que hay que destacar de PaRappa the Rapper, es que es un juego que creó un estilo sin precedentes al combinar varios aspectos de la cultura japonesa con la americana. No nos sorprenda, las riendas del proyecto fueron tomadas por Masaya Matsuura, quien no sólo lo dirigió, sino que también se encargó de componer el soundtrack completo, logrando contagiarnos toda la onda del rap noventero en Nueva York, pero con un toque alegre y caricaturesco.

HERE WE GO NOW, KICK-PUNCH-BLOCK!

Una increíble banda sonora tenía que complementarse de algo que fuera igual de fantástico y sobre todo, que no desentonara en lo más mínimo; para ello, Matsuura trabajó de la mano con el artista californiano Rodney Alan Greenblat. Él gozaba en aquél entonces de gran popularidad en el país del Sol naciente y tenía todo lo necesario para darle vida al nuevo universo frente a nuestros ojos, así que él es responsable del diseño de nuestro perro rapero y todos sus amigos, hasta la fecha.

Mario Kart 64 | @Miguel

Elegir un sólo juego fue algo muy complicado pues, siendo totalmente sincero, disfruté enormemente de todos y cada uno de los títulos a los que tuve acceso durante mi infancia; sin embargo, de entre todos ellos destaca Mario Kart 64 pues no sólo me brindó decenas de horas de diversión, también es muy especial pues fue el primer juego que mi hermano y yo compramos junto a nuestro Nintendo 64.

Recuerdo muy bien aquél día que regresamos a casa luego de adquirir la consola (en una de las ya extintas tiendas oficiales de Nintendo que solía haber en aquél entonces). Obviamente, no aguantamos las ansias de sacarla de su caja, conectarla al televisor y comenzar a disfrutar del juego por horas.

Algo que también hace muy especial a Mario Kart 64, es que fue el primer título que recuerdo haber compartido con mis amigos de la escuela en esos años. Siempre era muy divertido llegar a la casa del amigo en cuestión y competir en el Battle Mode tratando de quitarle los globos a los demás.

Paper Mario: The Thousand-Year Door | @Ion

El primer Paper Mario de Nintendo 64 fue uno de los juegos que más jugué en mi infancia, hasta la fecha le sigo teniendo cariño. Pero ese amor palicede ante su secuela, Paper Mario: The Thousand-Year Door.

Este juego y el primero los jugaba con mi hermana (yo jugaba, ella veía y hablábamos de lo que pasaba) y siempre fuimos cautivados por su simple pero carismática historia. Mi copia del juego la conseguí en el Electronic Game Show de 2004 (el único EGS al que asistí) y fue un regalo de cumpleaños por parte de mi padre.

Es difícil poner en palabras qué es lo que lo hizo tan especial, porque no es una anécdota específica al jugarlo o algo así. Fue más bien toda la aventura y sus inolvidables momentos, como la arena de luchadores, el campanario embrujado o el viaje en tren, que terminarían siendo mis memorias más queridas de la aventura. Paper Mario: The Thousand-Year Door es un juego que atrapó y sigue atrapando la magia de un cuento para niños, pero no es cualquier cuento, es uno que puede encantar a personas de todas las edades, además de ser un RPG muy robusto e ideal para aprender las mecánicas de los RPG; es una experiencia que recomiendo a todos.

Chrono Trigger | @Fer

Quizás hoy sea bastante normal disfrutar de sagas como Final Fantasy o Dragon Quest, como productos pertenecientes a una misma compañía. Sin embargo en la década de los ochenta, noventa e inicios de los dosmile, esta concepción fue prácticamente inexistente. Es por ello que cuando talentosos miembros de la otrora Squaresoft y Enix colaboraran junto a Akira Toriyama en Chrono Trigger, los fans de los JRPG quedaron maravillados con el producto final.

En mi caso, al disfrutar la odisea de Crono y compañía a través del tiempo, me quedé anonadado con todos sus elementos narrativos y el desarrollo de los personajes. Aún me emociona ser testigo y cómplice de cómo un grupo de extraños, logran establecer lazos de amistad que trascienden los milenios.

También me sigue impresionando cómo la mayoría las decisiones tomadas, tienen un impacto importante en el presente y futuro. Lo anterior, factor que poco se ve en los videojuegos y en otros medios, pues no todos los realizadores tienen la pericia de implementarlo con tanta congruencia como Masato Kato, Yuji Horii, Yoshinori Kitase y el resto de los involucrados en esta obra maestra.

Como dato adicional, mi primer acercamiento con Chrono Trigger no fue en SNES, sino en la versión del primer PlayStation. Dicho port no sólo añadió las escenas en video creadas por el propio Toriyama y Toei Animation, también incluyó al aclamado Final Fantasy IV en el mismo disco. Actualmente sigo disfrutando de esta excelente aventura en Nintendo DS, cuyas características adicionales la vuelven la mejor hasta ahora.

Donkey Kong Country | @Víctor

1994 fue un año interesante en mi vida, nacía mi hermano y por algún motivo mis padres decidieron que era un buen momento para regalarme un Super Nintendo, acompañado del que se convertiría en el tercer juego más vendido de la consola y uno de los mejores videojuegos de la historia. Donkey Kong Country fue una parte integral de mi infancia, mientras que para mi DKC y el SNES fueron mi primer videojuego y consola, para mi hermano fue la consola que ya lo estaba esperando.

Como buen hermano menor, en cuanto comenzó a comprender que lo que yo hacía en el control del SNES se reflejaba en las acciones del gorila en la pantalla quiso jugar también. Como buen hermano mayor le daba el segundo control, desconectado. Durante varios años esta fue mi forma de jugar Donkey Kong Country, disfrutando la excelente música de David Wise, Eveline Fischer y Robin Beanland, sufriendo por la dificultad de los niveles diseñados con sumo detalle incluyendo no solo desafíos interesantes sino también secretos que requerían mucha atención o mucha habilidad y disfrutando cuando conseguía completarlos, todo el tiempo acompañado de un hermano que creía estar jugando mientras se divertía y sufría conmigo.

El juego de Rare no es considerado uno de los mejores de la historia sin justificación. A la fecha, DKC sigue siendo tan bueno como lo era en 1994, siendo un referente del género de plataformas por 25 años. Eventualmente mi hermano descubrió lo que pasaba pero no me guardó rencor y cuando compró la trilogía de Donkey Kong Country en la Consola Virtual de Wii U y Donkey Kong Country Returns volvimos a vivir estas cientos de horas de diversión como cuando éramos niños.

Killer Instinct | @Erick

Mi primer encuentro con videojuegos fue enteramente fortuito. Si bien no recuerdo detalles, nunca olvidaré el entrar a casa de mis tíos, a los 4 años, y encontrar a mi primo y su amigo jugando Killer Instinct en un SNES. Veía a un ninja luchando contra un hombre lobo en el techo de un edificio. Yo no sabía lo que estaba viendo en ese momento, pero se veía tan increíble que los “muñequitos” se movieran cuando presionaras botones en un control conectado a la TV, que no quería irme nunca de su casa.

Con el tiempo, mi mamá me compró un SNES y una copia del juego. Aún conservo el cartucho negro de SNES en mi repisa (aunque dudo que aún funcione, desgraciadamente). Siendo tan pequeño, nunca tuve la destreza necesaria para sacarle todo el provecho. Hacer los combos tan impresionantes que veía en la TV de mi primo era imposible para mi, y nunca llegaba más allá de la tercera o cuarta pelea. Pero para mí, eso no importaba entonces. Mi mamá se sentaba a jugar conmigo en ocasiones, y era feliz por días cuando le ganaba apretando todos los botones sin saber qué hacer.

Killer Instinct es considerado por muchos fanáticos de juegos de pelea como un clásico fundamental al género, y ahora que puedo apreciarlo en su totalidad, no puedo diferir. Fue innovador en su época, con sus auto-combos y dinámica de combate, su alto nivel de dificultad y soundtrack imposible de ignorar, el cual fue tan exitoso que se imprimió en CD con versiones completas de los temas de todos los personajes. En 2013, Microsoft revivió esta entrañable franquicia con un nuevo título para promocionar el lanzamiento del Xbox One, flechando el corazón de la comunidad de juegos de pelea, y regresándonos a todos a una era donde el sonido más satisfactorio que podía salir de nuestras pantallas era “SUPREME VICTORY!”

Oddworld: Stranger’s Wrath | @Axayacatl

La primera vez que jugué Oddworld: Strange’s Wrath fue en la casa de mi mejor amigo que tenía un XBOX. Como no sabíamos mucho inglés, estuvimos jugando el tutorial como una hora hasta que nos aburrimos y lo abandonamos. Pasó como un año y tuve mi propio XBOX, así que mi amigo y yo empezamos a intercambiar juegos. Me prestó Oddworld: Stranger’s Wrath y lo jugué a regañadientes. Después de varios intentos descubrí qué era lo que tenía que hacer en el tutorial. Cuando entendí cómo funcionaba, se volvió mi juego favorito.

Lo que me gustaba y gusta de Oddworld es que te obliga a pensar afuera de la caja. En los otros shooters que tenía (HALO Call of Duty), solamente tenía que correr, apuntar y disparar para vencer a cualquier enemigo. En Oddworld: Stranger’s Wrath tenía que pensar en que hacía cada una de mis municiones y el tipo de enemigo al que me enfrentaba para poder vencerlo. El juego te da la opción de matar o capturar vivos a prácticamente todos tus enemigos. Matar a los enemigos en el juego es fácil pero si quieres tener las recompensas completas tienes que usar tu ingenio.

Por ejemplo: Packrat Palooka, un enemigo que dispara misiles seguidores desde una plataforma inalcanzable que tiene un escudo de fuerza mientras que tú tienes una ballesta que lanza insectos. Puedes desactivar el escudo para hacerle daño. Noquearlo para capturarlo vivo es muy fácil pero no puedes subir a su plataforma hasta que está muerto o capturado. Lo que hice para capturarlo vivo en vez de usar las municiones que lo dañan, me enfoqué en lanzarle Fuzzles que son una munición de que lo puede tirar de su plataforma.

Por la variedad en las municiones y los enemigos, puedo volver y volver a jugar este juego intentado nuevos enfoques o probando nuevas tácticas. Sé que hay shooters más complejos pero Oddworld: Stranger’s Wrath es el primer juego que realmente disfrute, aunque mi XBOX pasó a mejor vida puedo seguir jugado Oddworld: Stranger´s Wrath en su verisón HD.

Super Mario Bros. 3 | @Hugo

Los videojuegos han estado presentes en mi vida desde que tengo memoria. Por razones que desconozco, había un Atari 2600 con diferentes cartuchos en una caja arrumbados y que nunca supe apreciar pero me pasaba viendo horas los dibujos de las portadas. Posteriormente un NES llego a la sala junto con Super Mario Bros. y Duck Hunt en un solo cartucho.

Pero pocos juegos me traen tantos recuerdos como cuando llego Super Mario Bros 3. Para ese pequeño Hugo que no comprendía como estaban hechas las cosas, ver el juego en su pantalla era maravilloso. Conectar el NES por cable coaxial, ponerlo en el canal 3, meter el cartucho, prender la consola, apagarla, sacar el cartucho para soplarlo y volverlo a meter y encender de nuevo la consola era un ritual que un niño de 5 años tenía bien aprendido.

Recuerdo horas y horas jugando con mis hermanos y mi papá, observando cada nivel del juego que estaba tematizado con todo y su propia canción. Cada uno tenía su favorito, por alguna razón mi hermana adoraba el nivel 7 de los túneles laberinto, el mío era el nivel 4 de los gigantes, y mis otros dos hermanos variaban en gustos. Pero todos le teníamos un especial cariño al nivel 3 de agua por su música tan peculiar y el traje de Mario Rana.

Una gran maravilla que complementaba la imaginación de un niño con excelentes diseños estilo caricatura (la versión japonesa sigue siendo una de mis preferidas), un soundtrack exquisito y una dificultad adecuada para la época. Desde entonces se ha hecho una tradición para mí conseguirlo en cada versión que se encuentra disponible. Para recordar ese pequeño sillón donde nos sentábamos todos mis hermanos y yo a jugar Super Mario Bros. 3 hasta lograr escuchar esta grandiosa canción.

Buscaminas | @Alonso

Es un videojuego para un jugador inventado por Robert Donner en 1989 popularmente conocido por ser uno de los juegos instalado en las computadoras Microsoft Windows. Con el único objetivo de despejar un campo de minas sin detonar alguna, en su tiempo fue un juego cuyo propósito no entendíamos al jugar por primera vez.

En los tiempos de Windows XP, una computadora tardaba más de 5 minutos en estar lista para usarse y justo cuando empezábamos a iniciar sesión en Messenger, teníamos que desconectar el internet para que nuestros padres pudieran hablar por teléfono. ¿Qué hacía entonces para matar el tiempo? De entre los tres juegos que ofrecía la computadora siempre elegí Buscaminas, por la simplicidad del objetivo pero la complejidad para resolverlo, pues no siempre se pueden hallar todas las minas mediante lógica, a veces se necesita un poco de suerte.

Empezando con el nivel principiante, una cuadrícula de 8×8 casillas y 10 bombas ocultas, fue complicado al principio, pero con práctica y entendiendo las reglas del juego llegué a jugar en el nivel experto. Con el tiempo suficiente y con nada más que hacer es cuando ponía el modo personalizado con el máximo tamaño de la cuadrícula y el número máximo de bombas. Es un juego que en mi niñez fue entretenimiento y que ahora es un reto resolver gracias a las versiones lanzadas para móviles.

3D Pinball Space Cadet |@Aniley

He de confesar que la mayor parte de mi infancia no tuve una consola de videojuegos, jugaba los jueguitos que la vieja computadora que teníamos en casa nos permitía jugar; entre ellos estaba 3D Pinball Space Cadet, es decir sólo encendíamos la computadora y lo jugábamos, posiblemente ese juego y Buscaminas también incluidos en el software de la computadora familiar fueron mi primer acercamiento a la onda de los videojuegos. Aún recuerdo el sonidito del módem conectándose cuando por error entrabas a Internet Explorer (que, por cierto, a mis 6 o 7 años, tenía prohibido).

Barbie Fashion Designer | @Aniley

Otro juego que me gustaba mucho en la infancia es este título de Barbie que me hizo pasar muy buenos ratos jugando a ser su diseñadora de modas. Pasaba horas (bueno, sólo dos que era el tiempo que mi madre me dejaba usar la PC) diseñando, cortando, pintando no sólo vestidos sino un amplia variedad de ropa que el programa tenía pre-diseñados, todo fue risas y diversión hasta que me regañaron por terminarme la tinta de la impresora en menos de un mes por imprimir todas mis “creaciones”.

Castlevania: Symphony Of The Night | @Diego

He sido un fanático acérrimo de Castlevania desde que tengo memoria. El concepto de la franquicia me fascinó cuando lo vi por primera vez; un antiguo clan de cazadores que tiene como misión enfrentarse al Conde Drácula y a su ejército demoníaco para frustrar sus planes de exterminar a la raza humana. Cada uno de estos juegos me sumergía en su atmósfera gracias al diseño de niveles, su hermoso arte, su excelente banda sonora y jefes memorables. Sin embargo, aunque disfrutaba de todos los títulos de esta saga que tenía a mi disposición, llegó un punto en el que comencé a pensar que el modo de juego de la franquicia le hacía falta un giro que cambiará por completo la fórmula para que continuará sintiéndose fresca. Y fue cuando conocí Symphony Of The Night.

Recuerdo que tenía 11 años cuando llegó una copia de este juego a mis manos. Al llegar a mi casa, puse rápidamente el PlayStation porque ya no aguantaba las ganas de jugar. Nunca olvidare la primera vez que controle a Richter Belmont para enfrentarse a Drácula con esos efectos de sonido y música tan épicos que provocaron que se me puso la piel de gallina. Cuando el juego me puso a controlar a Alucard y al verlo correr al castillo del conde… fue en el momento en que me di cuenta de que mi aventura apenas comenzaba. Mientras avanzaba, pude notar que el sistema de juego le dio un cambio muy radical al diseño de niveles de la franquicia, ya que, en lugar de avanzar en forma lineal a través de los mismos, podíamos explorar el castillo en el orden que deseáramos, siempre y cuando tuviéramos las habilidades para acceder a esas zonas, similar al modo que usaba la serie de Metroid. Sumado a esto, el combate también fue refinado, porque no solo disponemos de un arsenal bastante variado, sino que tendremos la posibilidad de usar hechizos, habilidades especiales y transformaciones para facilitar nuestro avance. Además, los elementos de RPG existentes en las mecánicas, la posibilidad de subir de nivel y equiparnos armaduras, escudos y demás accesorios útiles a lo largo del juego crean la sensación de estar progresando constantemente.

Otra cosa que me sacudió del juego fue su maravillosa dirección de arte a cargo de la talentosa Ayami Kojima y la magistral banda sonora del juego compuesta por Michiru Yamane hacían que este juego dejará de sentirse como tal y se convirtiera en una obra de arte. Symphony Of The Night marcó un hito en la industria gracias a su diseño de niveles, muy innovador para su tiempo, tanto así que logró crear el término Metroidvania, haciendo que el título, a poco más de 20 años de haber salido, continúe siendo un referente en la industria, al grado de que muchos estudios siguen tomando su diseño como base para crear otros juegos pertenecientes a este género. Desde la primera vez que lo jugué, se ha convertido en uno de mis favoritos y es uno al que regresó constantemente. Si eres un fanático de la serie y nunca lo has probado o te gustan los juegos de este estilo, este es un título que no te puedes perder, pues no por nada es considerado no solo como uno de los mejores juegos de la serie y del PlayStation original, sino que también es uno de los mejores títulos que se hayan hecho. Altamente recomendable.

Crash Team Racing | @Ivan

Si se trata de recordar nuestra infancia no hay mejor videojuego que Crash Team Racing para remontarnos a la época en la que nos pasábamos las tardes de verano con nuestros primos, hermanos y amigas para echar una reta. Allá por el año de 1999 se lanzó este título como una “cuarta entrega” de la saga de Crash Bandicoot, pero con la particularidad de que este juego era de karts. Lo primero que saltó a la mente fue, “¿podrá contra el rey de este género (Mario Kart)?” La respuesta para los amantes de Nintendo la respuesta era bastante obvia: No. Para otros quedaba aún en el aire.

PlayStation vivía una época de ensueño. Su fama llegó hasta el tope y gran parte de ella fue gracias a la no reconocida mascota de Sony. Después de tres exitosas entregas en las que se le daba énfasis al juego de plataformas, pero Naughty Dog debía cambiar la fórmula tarde o temprano.

Recuerdo que este juego llegó a mis manos gracias a mi madre (y a la piratería, he de admitirlo). Al primer momento de verlo, creí que se trataba de un mod hecho por algún fan obsesionado con la franquicia y con conocimientos avanzados de programación. Aún así decidí ponerlo en mi consola. Después de pasar las pantallas de carga de la muerte, por fin pude ver que se trataba de un juego más del marsupial, pero esta vez encima de karts y con powerups mucho más potentes y violentos que los de Mario y sus amigos. Quedé fascinado. El frenetismo que se vivía con cada carrera era impresionante. Lo podía jugar solo y las horas de diversión podían ser extensas. Sin embargo, lo disfrutaba más en la compañía de mis primos. Al igual que con Mario Kart, pasamos tardes enteras frente al televisor, pero esta vez con nuestro personaje favorito: el Crash.

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