The Last Of Us: Amor y humanidad en medio del infierno

The Last of Us

El título de Naughty Dog planteó una cuestión que nos hemos hecho por lo menos una vez en nuestra vida: ¿qué tan lejos estamos dispuestos a llegar para proteger a alguien que amamos?

En el mundo de los videojuegos existen experiencias que se sienten más personales de lo normal; su carga emocional, narrativa, personajes y otros elementos nos hacen cuestionar que lo que estamos experimentando en ellos puede llegar a ocurrirnos, o más interesante aún, que reflejan algún suceso de nuestra vida. The Last of Us es uno de esos títulos que lo hacen de forma visceral y trasgresora.

Explorando nuevos horizontes

Nos remontamos a 2009, año en el que Naughty Dog se encontraba en su mejor momento como estudio gracias a Uncharted 2: Among Thieves, cuyo éxito en crítica y ventas hizo que terminara de consagrarse como uno de los mejores del medio, además de que les permitió enfocar su técnica narrativa a nuevos horizontes.

Después del lanzamiento del título, el estudio tomó la decisión de dividirse en dos equipos internos. Uno de ellos se encargaría de crear la tercera aventura de Nathan Drake y el otro haría una nueva IP, es decir, el viaje de Joel y Ellie. Para la historia de ésta, Neil Druckmann, (escritor principal y codirector del título) ya había concebido la trama en 2004: originalmente, un policía con problemas cardíacos sería el protagonista, y su misión sería proteger a una joven en un ataque zombi.

Durante los próximos años, él puliría más el concepto de la historia y ésta se vería fuertemente influenciada por dos factores: el primero de ellos sería la serie documental Planeta Tierra, en donde se habla sobre el hongo Cordyceps, que se apodera de los tejidos de los insectos, controlando sus funciones motrices. Druckmann tomaría este aspecto como base para imaginar una mutación del hongo que sería capaz de afectar a los seres humanos.

The Last of Us

Da clic en la imagen para saber más sobre el hongo Cordyceps

El segundo (que sería aquél que influiría en el tono del juego) fue el nacimiento de la hija de Druckmann durante el desarrollo del título. Dicho suceso reforzaría las ideas que él tenía sobre la familia y la paternidad, y debido al amor que sentía por ella, mencionó que “haría lo que fuera por su hija”.

En The Last of Us, toda esta inspiración se ve reflejada desde los primeros minutos que culminan con el momento en el que Joel pierde a su hija luego de un tiroteo. El dolor y la tristeza del protagonista se transmite a la perfección y hasta cierto punto, nos hace recordar sentimientos reprimidos sobre un ser querido importante que hemos perdido; el saber que ese vínculo humano que teníamos con una persona se ha perdido para siempre y la manera en cómo lo perdimos. Todo esto contrasta muy bien con el inicio del juego, que al ser tan impactante, capta nuestra atención de forma inmediata y nos da a entender que perdimos una parte de nosotros al ver morir a esa persona al lado de Joel.

Este momento del juego es el gancho hacia el inicio de un viaje de crecimiento personal.

The Last of Us engancha directamente con el corazón del jugador

20 años después de aquel trágico incidente, Joel se vuelve un hombre cansando, amargado y solitario, cuyo único objetivo en la vida se convierte en sobrevivir, desligándose emocionalmente de cualquier persona con la que trabaje. Aquí se explora esa faceta humana (en la que no solo el protagonista se ve inmerso), Naughty Dog se da el lujo de jugar con nuestras expectativas con el fin de que nosotros nos reflejamos en lo que The Last of Us trae consigo; nos fuerza a recordar aquellos momentos en los que hemos perdido a un ser querido o que éste se aleje de nuestro lado cuando juró estar con nosotros; cuando sentimos culpa debido a eso, y, por ende, cuando decidimos volvernos fríos y evitar mostrar ese lado humano de nuevo por miedo y negación a volver a sentir ese dolor.

Y es entonces cuando entra Ellie en escena…
Ellie

Ellie entra en escena para recordar a Joel su humanidad

En un principio, Joel decide ver a Ellie como un encargo más, incluso cuando su compañera Tess muere, esa frialdad hacia ella es notoria cuando llegan con Bill, que se encarga de recordarle a Joel para lo que sirve un compañero:

“Érase una vez una persona por la que me preocupaba, un socio; alguien a quien cuidar. Y en este mundo, esas mierdas solo valen para una cosa: para que te maten”.

Aunque Joel se muestra sobreprotector con Ellie debido a su misión, poco a poco la confianza se va desarrollando y va surgiendo el respeto entre ellos y va evolucionando hasta convertirse en amor. Pero, es ahí cuando las cicatrices del pasado regresan, aquellos añejos sentimientos que ha reprimido con tal de no ver ese dolor que de alguna u otra manera, siguen dominándolo; ese miedo a querer encariñarse con lo que representa otra persona.

Lo que Joel explora a lo largo de la historia degrada entre aferrarse a no traer de vuelta los traumas (que su pérdida trajo consigo) a través de una personalidad distante y la realidad: que eso ya no es lo que define su presente y que a pesar de que los recuerdos nunca lo abandonarán, es ese mismo presente el que ofrece una oportunidad de redención consigo mismo.

Joel The Last of Us

El presente de Joel es la oportunidad de encontrar la catársis

“Tú no tienes ni idea de lo que es perder a alguien” – Joel

“Todos mis seres queridos también han muerto o me han dejado… Todos, excepto tú. Así que no me digas que estaré más segura bajo el cuidado de otro, porque la verdad es que estaría más asustada” – Ellie

¿Cuántas veces no hemos sentido que la aparición de una persona puede ayudarnos a recuperar esa humanidad perdida y por miedo a que eso ocurra, por miedo a perderla, tratamos de alejarnos para evitar que el dolor del pasado vuelva a la superficie? Todo eso se expresa en Joel: él es la visión de un hombre destrozado y que ha perdido mucho en la vida; ha dejado todo rastro humano detrás para convertirse en una máquina de matar, pero sin ningún motivo más allá de la supervivencia. Ellie llega a cambiar eso, convirtiéndose en su nuevo motor a través de la peligrosa representación de la hija que perdió dos décadas antes.

El amor no siempre trae consecuencias felices
Joel y Ellie

Joel se enfrenta a sus propios demonios del pasado

El mundo que presenta The Last of Us está lleno de peligros y amenazas, pero fuera de ese panorama, cada personaje representa varias facetas de los sentimientos del protagonista, tales como la pérdida, el dolor, la ira y la culpa, lo que también nos enseña que todos en ese mundo luchan por amor a algo; un ideal, un objetivo o un ser querido. Sin embargo, tal como en la vida real, no siempre ese amor nos lleva a una conclusión alegre e incluso puede convertirse en una consecuencia hostil a quien menos lo merece.

Un ejemplo de esto último es Henry y Sam, hermanos que fueron separados de un grupo de supervivientes por unos cazadores. Aunque se nota que ambos son reservados en un principio, la interacción que tienen con los personajes principales hace que eventualmente bajen la guardia. Ellos mencionan que planean unirse a las Luciérnagas, mostrado que más allá de sobrevivir, también quieren cambiar el mundo por amor a éste.

En una parte del juego Henry abandona al dúo para proteger a su hermano, se vuelven a encontrar y Joel quiere matarlo, pero luego le dice que de haber estado en la misma situación él también lo hubiera hecho. Poco después ambas duplas se reconcilian al grado de que emprenden un viaje para encontrar a las Luciérnagas, pero Sam termina infectado, Henry se ve obligado a matarlo, y debido a la culpa instantánea que le invade por haber quitado la vida a su hermano, se suicida. Joel se queda mirándolo con impacto, quizá porque esa serie de eventos tan súbita y cruda trajo de vuelta los sentimientos que brotaron luego de no haber podido salvar la vida de Sarah.

Esta pequeña analogía refuerza cómo en el mundo del juego, ese amor por algo puede llevar a que los seres humanos actuemos por egoísmo y que crucemos los límites de la moralidad por proteger y cuidar; ese sentimiento se ve reforzado en la penúltima estación del juego, invierno, cuando Joel entra en un modo de ira y saca lo peor de sí para buscar a Ellie, llegando a torturar brutalmente a dos de los compañeros de David para poder encontrarlo. Al conseguir su ubicación, salva a la niña mientras mata a David y es aquí cuando presenciamos el clímax emocional de The Last of Us, él la abraza mientras la llama por el apodo que le solía decir a Sarah: babygirl, oficializando el hecho de que para él, ambos ya son padre e hija.

A partir de ese punto Joel tiene una actitud más jovial de lo normal con Ellie, denotando el cariño que ahora siente por ella y dejando salir a flote su lado más humano para protegerla. Sin embargo, en la parte de las jirafas, cuando se muestra la esperanza de ambos personajes para construir una relación familiar, el miedo y la preocupación vuelve a surgir dentro de sí mismo, preguntándose de forma indirecta: ¿Podré hacer esto?

“Después de todo lo que hemos pasado, de todo lo que he hecho… No puede ser en vano” – Ellie

El personaje entra en una encrucijada, en donde se pregunta qué tan lejos está dispuesto a llegar para proteger a Ellie, y esa cuestión se responde cuando Joel se entera de que tienen que matar a la niña para conseguir una vacuna para la infección de toda la humanidad y aunque en primera instancia el juego te da la impresión de que puede terminar ahí, el título hace un cambio de papeles: las Luciérnagas ven como prioridad salvar a la humanidad, pero, en términos narrativos, estamos jugando el viaje de Joel y Ellie, así que ellos toman un rol más o menos antagónico, y él esta vez ve como prioridad la oportunidad de salvar a su hija.

Aunque él si quiere colaborar en esa misión, no está dispuesto a tirar un año de convivencia con ella para llegar a este punto, no quiere sacrificarla… así que decide ir a salvarla.

Joel acepta que debe cruzar esa línea entre hacer lo correcto y cumplir con sus propios fines para salvar a Ellie, cosa que lo llevaría a eliminar a Marlene, líder de las Luciérnagas, y a varios de los miembros del grupo, incluyendo a los investigadores capaces de desarrollar la vacuna. Esto a sabiendas de que el verdadero deseo de Ellie era morir para salvar a todos.

Al final, después de destruir la esperanza de la humanidad por sí mismo, Joel decide mentirle a Ellie, diciéndole que había más seres humanos como ella. La escena que culmina el juego es una de las más poderosas del medio, porque, a pesar de que ella siente una responsabilidad para salvar a la humanidad por todo lo que han pasado, esa mentira, ese “ok” incrédulo que da el cierre al juego, te hace ver una cosa: el amor es el sentimiento más egoísta que el ser humano tiene. 

Como se mencionó anteriormente, cuando alguien nos importa y tomamos decisiones por ello, se actúa con base en lo que nosotros consideramos correcto para evitar que el otro salga herido; este es el caso con Joel, que toma la decisión por ella con la idea de que no va a sacrificar la vida de una niña que prácticamente ya se convirtió en su hija y así, no perder el único vínculo humano y real que le queda para ser feliz, aunque esa felicidad ahora esté basada en una mentira que es también una bomba de tiempo.

  “He luchado mucho tiempo para sobrevivir, pero no importa qué, debes encontrar algo por lo que tienes que luchar”. – Joel

Y es curioso, porque en el debate moral detrás de esa decisión, concluimos que él lo hace por su ideal, en una visión de que salvar la vida de Ellie es lo mejor y que todo fue una manera de protegerla, aunque se convierta en un villano; y es difícil concluir que por eso es una persona necesariamente vil. El mundo le quitó a su hija, así que él decide quitarle la cura al mundo para proteger su humanidad. Y eso es lo que las personas buscan proteger; su lado humano, aunque se manchen las manos.

¿Qué tan lejos están dispuestos a llegar para proteger a alguien a quien aman?

♥: Las imágenes que acompañan este artículo son cortesía de Luis Ortiz, antiguo colaborador de Missing Number. Él comparte los mejores momentos de los videojuegos en su cuenta de Instagram: @ZeroPhotomode 

(Social Media)

22 años, varón, fan de Spider-Man, Resident Evil, Castlevania, Dark Souls, Bloodborne y más; amante de los libros, cómics, la cultura popular, el cine, los videojuegos, la fantasía y la escritura. ¿Necesito decir más?

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