Nuevo estudio indicaría una relación entre jugar a videojuegos y la salud mental

Estudio Universidad de Oxford
Aunque existe mucho camino para la investigación en dicho terreno, un nuevo estudio nos acerca más a entender la salud mental de los videojugadores.

Nunca, en toda la historia de la humanidad se habían jugado tanto a los videojuegos como en los presentes días. Estamos ante un escenario relativamente nuevo. Vamos, hace menos de 100 años las personas no se pasaban horas y horas sentadas frente a una pantalla realizando una actividad tan “pasiva”, como la que puede ser el jugar a videojuegos. Una actividad tan nueva en nuestra historia como especie, que aún no se sabe con exactitud lo que ocurre dentro de nuestros cerebros: un terreno que la investigación poco a poco ha volteado a ver en busca de prontas respuestas. Uno de los intentos más recientes (13 de noviembre del presente) es el estudio realizado por la Universidad de Oxford, en donde se obtuvieron algunos resultados relevantes sobre el tema.

El debate superficial y tajante de hace más de tres décadas en el que se pensaba que los videojuegos, intrínsecamente eran negativos se ha ido desvaneciendo. Con el paso de los años, la investigación científica ha mostrado que jugar con responsabilidad puede traer bastantes beneficios a los usuarios. El estudio de la Universidad de Oxford, titulado “Videogame play is positively correlated with well-being” (“Jugar a videojuegos tiene una relación positiva con el bienestar”), ha reafirmado la postura de ver a los videojuegos con una perspectiva positiva, e incluso ha dado un paso más: el bienestar mental que pueden aportar, éstos, a los videojugadores.

Animal Crossing y la sensación de paz y tranquilidad

De manera muy resumida (exhorto a los mas interesado a ir directamente al artículo original que colocaré al final de la nota), la investigación contó con una muestra de 6,500 jugadores. Dichos usuarios provenían de dos títulos: Animal Crossing: New Horizons y Plants vs Zombies: Battle for Neighborville y consistió en analizar los hábitos de juego de los voluntarios, así como analizar las respuestas de los cuestionarios que también les fueron aplicados, durante los meses de agosto y septiembre pasados. Los investigadores encontraron que: “Contrariamente a muchos miedos de que un tiempo de juegos excesivo conducirá a la adicción y la mala salud mental, encontramos una pequeña relación positiva entre el tiempo de juego y el bienestar manifestado”


¿Se puede decir que los juegos hacen mas felices a las personas?

El estudio (y una pregunta tan compleja no la puede responder un estudio de esta naturaleza) no es concluyente en este sentido, pero es muy acertado en contemplar un escenario de “autoselección” ya que las personas que se sienten bien serían mas propensas a jugar (lo que podría influir en cierto grado a la relación positiva encontrada). “Cierto es que con nuestros datos no podemos afirmar que el tiempo de juego afecte causalmente en el bienestar (…), el objetivo del presente estudio fue explorar si el jugar habitualmente a videojuegos se relaciona con la salud mental y al mismo tiempo mostrar la metodología que se siguió/utilizó. Fuimos afortunados en obtener una postal y obtener alguno de los primeros resultados que muestran las relaciones entre los videojuegos y la salud mental”

Estudio Universidad de Oxford

Plants vs. Zombies: Battle for Neighborville otro de los títulos pioneros en colaborar con los investigadores científicos

Otra de las ideas que el estudio también enfatiza es la cooperación que existió por parte de Nintendo y de Electronic Arts para llevar a cabo la investigación. Estas dos compañías se mostraron abiertas para proporcionar información/datos relevantes para los investigadores (tranquilos, se dice, que ninguna información personal fue publicada o proporcionada sin consentimiento de los usuarios), “una rareza” en este tipo de estudios e investigaciones, según los mismos autores; e invitan a disminuir esa brecha entre las compañías y la investigación, puesto que de eliminarse, todos saldríamos beneficiados.

 

Fuente: Estudio Niklas Johannes (et al.)

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