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My Current Obsession | This War of Mine: Fading Embers – Entre la vida y el legado

This War of Mine
El DLC final de This War of Mine te invita a preguntarte qué es más importante: una vida o las evidencias de la historia de una civilización.

El pasado 2 de septiembre se cumplió un año del trágico incendio en el Museo Nacional de Brasil, aquel en el que se perdieron cientos de artículos que contaban la historia de diversas culturas, países, el pasado biológico y geográfico de la región, etc. Durante el incendio se dio a conocer que investigadores, estudiantes y público ingresaron al recinto, arriesgando su vida, para tratar de salvar lo que pudieran, algo que a mi entender era ilógico. Es en este mismo contexto que comencé a jugar This War of Mine: Fading Embers, tercer DLC del modo Stories, y puedo afirmar que al final reconsideré mi perspectiva.

This War of Mine

Si no conocen el juego, haré una breve introducción. This War of Mine es un título de supervivencia y manejo de recursos que nos pone en el papel de las víctimas de la guerra: los civiles, quienes no tienen más remedio que intentar sobrevivir en una ciudad sitiada. La jugabilidad puede ser dividida en dos secciones: el día, en el que estaremos en nuestra base usando los recursos disponibles para procurar alimento (ya sea recolectado o cultivado), entretenimiento y construcción de diversas herramientas y comodidades para nuestros sobrevivientes; y la noche, cuando decidiremos a quién enviar a diversos sitios para encontrar recursos e información, principalmente, pero también podemos toparnos con nuevas misiones o peligros. Aunque hay un camino relativamente establecido, lo que hagamos con nuestros civiles repercutirá en qué pasa con ellos al terminar la guerra. Si es que sobreviven.

Los DLC, llamados Stories, se centran en historias individuales relativamente más lineares. En el primero conocemos a un padre que intenta salvar a su hija enferma; en el segundo nos enfrentamos al peso de la verdad al seguir a una pareja en una estación de radio que pretende contar los horrores de la guerra a pesar del riesgo que representa; y en el último, Fading Embers, el desarrollador 11 bit studios nos hace la pregunta: “¿vale la pena conservar el legado cultural y su significado, incluso en los peores momentos? ¿O quizá cuando estamos al límite, conviviendo con la muerte y el hambre, cambiamos nuestra percepción del arte y la cultura? Haciendo así que, a pesar de su valor artístico, cuadros, esculturas y libros se conviertan en meros medios de supervivencia.”

This War of Mine

Al iniciar el título recordé el incendio del museo de Brasil al que hago mención al inicio de este texto. Aunque son contextos distintos, era el ejemplo que más tenía presente. La primera parte del juego está hecha de tal forma que, si no somos cuidadosos, Anja (nuestro personaje principal) casi está obligada a sacrificar una pieza de arte para que ella o el personaje que cuida no mueran congelados. El juego nos da también descripciones que nos ayudan a entender la importancia sentimental, histórica y cultural de cada pieza de arte o de valor que nos encontramos; éstas van desde reliquias familiares y documentos legales hasta pinturas invaluables.

Conforme progresamos la historia de Fading Embers, llegará un punto en el que estaremos obligados a mudarnos a un museo donde habrá muchas más piezas, además de personajes que ponen en perspectiva el verdadero horror detrás del sitio a la ciudad: el ejército ha comenzado a atacar las zonas de importancia cultural para el pueblo de Vysena, su misión es erradicar por completo cualquier rastro de la civilización que buscan conquistar. Ante esta situación, Milena (la encargada del museo) y su ayudante Zoren, intentan desesperadamente resguardar todas las piezas posibles con la esperanza de poder huir o que la guerra acabe antes de que los ataquen.

This War of Mine

Este escenario es muy parecido al de cientos de pueblos que han sido conquistados, cuyo legado se erradicó o al menos se intentó erradicar. Conforme esto fue siendo más claro, comencé a pensar que tal vez al no saber el objetivo del ejército no hubiera dudado, o al menos no tanto, en prescindir de una de las tantas piezas históricas si esto representaba mi supervivencia; sin embargo, el saber la intención del ejército desde un comienzo puso la situación en otra perspectiva.

En series o documentales que hablan de acontecimientos como estos es común saber de una persona o un grupo que intentó salvar algún tipo de legado, ya sea familiar o cultural. A veces tuvieron éxito, y muchas otras murieron junto con aquello que intentaban proteger. También hubo ocasiones donde tuvieron que sacrificarlo para sobrevivir o simplemente abandonarlo. Éstas son decisiones sumamente personales que es muy difícil juzgar desde una perspectiva totalmente ajena a las circunstancias.

Fading Embers hizo cuestionarme constantemente cómo se valora un objeto, cómo decidimos qué es más importante entre uno u otro, qué vale la pena sacrificar y a cambio de qué. Ruben, otro de los personajes jugables, se niega a entregar un libro religioso (mismo que obtuvo al salvarse de una masacre) a cambio de salvar un grupo de niños huérfanos; un soldado nos solicita una pintura invaluable a cambio de salvoconducto fuera de la ciudad; mientras que un sospechoso nos ofrece resguardar todas las obras del museo en un bunker a cambio de darle unos documentos legales que le servirán para rastrear (y asesinar) a quienes lo inculparon. ¿Vale la pena entregar la pintura con tal de proteger el resto? ¿Estás dispuesto a sacrificar vidas para salvar tu cultura? Son preguntas que, plasmadas en un juego, pueden responderse con cierta frialdad y tranquilidad, pero en la vida real no puedo imaginar lo terrible que sería tomar una decisión así.

A pesar de todo, sigo considerando que una vida humana vale más que cualquier producto material. En el aspecto cultural, si bien ya no se contara con el objeto físico, las personas pueden mantener su legado por medio de nuevas obras o por lo menos contarlo a las siguientes generaciones. Pero, si tuviera la oportunidad de salvar algo, ¿lo haría? Por supuesto, aunque antes consideraba que no.

11 bit studios al parecer termina This War of Mine con Fading Embers, un DLC de calidad que te ayuda a abrir los ojos a otras perspectivas sobre qué significa el arte, la cultura y la vida misma, e invita a plantearte preguntas que miles de personas en zonas y épocas de guerra tristemente se han hecho, se hacen y se harán.

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